La Vegetación en Los Roques
Lo primero que llama la atención cuando el avión se acerca a Los Roques es el contraste de colores entre el mar y los cayos. Los tonos más llamativos de este archipiélago son el verde turquesa y la gama de azules que se producen con los desniveles de las profundidades; pero el verdadero contraste en esta belleza escénica está en los diferentes tonos de verde y marrón que se aprecian en los cayos, producto de las comunidades vegetales que han sido capaces de adaptarse a un medio inhóspito como el de las islas.
Las zonas altas del archipiélago son ambientes muy secos, sometidos a una fuerte insolación, con una cobertura vegetal poco densa y típica de las zonas áridas tropicales. En las zonas bajas, la influencia directa del agua del mar limita la colonización y posterior crecimiento de las plantas, y sólo permite la existencia de aquellas que han desarrollado mecanismos de adaptación para soportar esta alta salinidad.
Dos comunidades vegetales se pueden distinguir claramente en el Archipiélago Los Roques: una en la que predominan las condiciones de sequedad y se desarrolla un conjunto de plantas que conforman diversas comunidades xerófilas, como los cactus, los espinales o plantas de gramíneas como el cadillo o cardillar, o el camburito. También se observan plantas frutales como la lechosa o árboles de uva de playa. Otra comunidad es en la que impera la condición de humedad con alta salinidad, y se desarrolla una vegetación halófila, representada por manglares, plantas marinas, y numerosas herbáceas típicas de sabanas salinas inundables.
La vegetación de Los Roques juega un papel muy importante dentro de la biodiversidad del Caribe insular venezolano, ya que representa un asiento estratégico de especies vegetales, hábitat de un número importante de la fauna típica de ambientes marino-costeros tropicales.






